AGOSTO DE 1936.

Relato de los acontecimientos que rodearon el asesinato de D. Manuel Rico Avello, según la documentación y memoria personal de su hijo, Carlos Rico Avello Rico

El 14 de Agosto de 1936, a las 9:30 de la noche, se presentaron en nuestro domicilio (Ruiz de Alarcón 13), milicianos y policía de la Dirección General de Seguridad para efectuar un registro. Rico Avello se opuso a ello, alegando su condición de Diputado y el artículo 56 de la Constitución: “… Los Diputados solo podrán ser detenidos en caso de flagrante delito y la detención será comunicada inmediatamente a la Cámara y a la Diputación Permanente …”. Pero no consiguió mas que autorización para hablar por teléfono con el Subdirector General de Seguridad, que le tranquilizó y rogó que accediera al minucioso registro y … expolio.

Rico Avello tenía muchisimos documentos y papeles de sus actividades políticas, desde el año 1931. Encontraron cartas de Mola, Gil Robles, Muñoz Grandes, Franco, Miaja, López Ochoa, etc. etc. y con estos “testimonios convincentes” y un cuadernillo mío, en el que apuntaba el horario de las emisiones de Radio y ondas de Sevilla, Burgos, etc. el policía (García Atadell) y el responsable de las Milicias (Elviro), consideraron que debían trasladarnos a la Dirección General de Seguridad que tenía la sede en un viejo casón de la calle de Infantas, esquina a Victor Hugo.

En un turismo “nos metieron” con el sanguinario García Atadell y el militante de CNT – FAI Elviro, que en el corto trayecto hasta la Dirección ya mostró irritación, violencia y resentimiento diciendole a mi padre que “… había sido el verdugo de la Democracia…”, otras monstruosidades y recordándo sus intervenciones como ministro de la Gobernación y la amistad que le unía con generales que se habían alzado contra la República.

Llegamos a la Dirección y pasamos, directamente, al despacho del Subdirector Carlos de Juan – recuerdo que se tuteaba con mi padre – el cual, muy nervioso e inseguro, expuso su contrariedad y la enorme responsabilidad que se arrogaba. Trataba de evitar otro crimen político más por milicias incontroladas (Calvo Sotelo estaba en el ánimo de todos) y el Gobierno estaría mas tranquilo teniendolo en una celda de la Prisión Celular de Madrid (Galería de Políticos). Es decir, según la versión oficial era detenido con la mejor intención y para salvar su vida. Yo, como tenía amigos “fascistas” – me reunía con algunos condiscípulos para estudiar, en el café del Price – y oía a Queipo de Llano casi todas las noches, era reo de culpa e iría también a purgar mis pecados en la Carcel, con la amargura y preocupación que esto significó para mi padre. Yo era un mozo de 19 años.

Una hora u hora y media permanecimos en la Dirección General de Seguridad: el tiempo justo para las formalidades de rigor y oir nuevamente las tendenciosas y mendaces acusaciones de Elviro. Se redactó y entregó a los policias acompañantes, una Orden para el Director de la Prisión Celular.

En una noche oscura subimos al “furgón celular”, sin visibilidad ni posibilidad de orientarnos, oyendo en los controles callejeros pedir “la consigna”para circular; creo que seguimos la Gran Vía y calle de la Princesa para llegar al tristemente célebre penal de la Moncloa, donde nos retuvieron mas de una hora con diligencias (huellas dactilares, depósito de objetos personales, canje de dinero por vales, expedientes de prisión, etc.). Serían aproximadamente las tres de la madrugada del 15 de Agosto cuando por una estecha escalera de madera carcomida entrabamos en la “Galería de Políticos”. Las celdas estaban todas ocupadas, y se había habilitado en zonas de trasteros y desvanes, sitio par ocho o diez camastros. Nuestros compañeros de prisión dormían, pero recuerdo que mi padre, esa madrugada, ya habló con Melquiades Alvarez, Martínez de Velasco, Alvarez Valdés y Serrano Suñer. Al día siguiente, la Prensa daba la noticia.

Sin embargo, estas mentiras como justificación a nuestra detención son nonadas ante la inquina, agresividad y perversa intención del artículo o editorial anónimo del diario “Claridad” ¿? titulado: “Galería de Traidores: Rico Avello el ambicioso tardío“. Los milicianos de la CNT – FAI no necesitaban este recordatorio.

En “la Modelo”, en el mes de Agosto, 1936, estaban aquellos que el Gobierno quería “proteger” e impedir su “paseo” y asesinato. Políticos y falangistas (Galería de Políticos) y militares (1ª Galería). Recuerdo a Melquiades Alvarez, Martínez de Velasco, Alvarez Valdés, Albiñana, Serrano Suñer, Santa Engracia, Fernández Cuesta (Raimundo), Ruiz de Alda, Primo de Rivera (Fernando), de la Cuerda, Aguilar, Salazar, Sancho Dávila; los generales Fanjul, Villegas y Capaz, el Almirante Salas, el coronel Muñoz Grandes y un largo etcetera.

En los siete días de “protección y seguridad“, que generosamente nos concedió el gobierno de la República del Frente Popular, distraiamos el ocio, aburrimiento y preocupación hablando,leyendo, estudiando, jugando a las cartas o al ajedrez …Fernando Primo de Rivera trabajaba en su “tesis doctoral”, que le dirigía Marañón; Albiñana en unas “Memorias” y disfrutabamos de algunas horas de paseo y aire libre en un patio pequeño y exclusivo para la galería de políticos. Los militares hacían algún ejercicio físico para desentumecerse en otro mas amplio, dominado por algunas casas de vecindad de calles próximas.

Comiamos de latas o fiambre, algo que nos traía la familia o algún plato caliente que nos servía – autorizados por los Oficiales de Prisiones – una “tasca” o taberna cercana que se llamaba “Casa Manolo”. El rancho carcelero era incomible, salvo el día de cocido.

Una tarde, el 22 de Agosto, los milicianos se apoderaron de la Prisión Celular, atribuyendo a los políticos, militares y fascistas intenciones de incendiar la Carcel y evadirse. Lo cierto es que el diario “Claridad” y otros periodicos de extrema izquierda ya venían excitando los ánimos e instigando al asalto y al crimen, en una campaña de prensa de triste recuerdo: “La carcel modelo es un nido de fascistas y el Pueblo tiene el derecho a entrar en todas partes y en la Carcel Modelo con mayor razón …”

Y entraron, nos vejaron, amenazaron y robaron. Maniatados, de dos en dos, nos hicieron bajar al Galería 1ª ordenandonos, con gritos, insultos y golpes que permanecieramos a oscuras, sentados o en cuclillas en el duro suelo de cemento vigilados, exhibidos – como si de un “zoo” se tratase – ante milicianos, de ambos sexos, que en dos ocasiones simularon ametrallamientos en masa, iluminandonos con linternas para “ver la cara que poniamos”. La noche fue trágica, infernal y quien haya sobrevivido jamás podrá olvidarla, puesto que ante nosotros fueron sacados violentamente y llevados a los sótanos las segundas victimas de los asesinatos; antes habían matado, en el patio a algunos militares.

Hay que aclarar y matizar en estos sucesos, en la noche atroz del 22 y madrugada del 23 de Agosto, que han tenido amplia difusión y que han sido erroneamente relatados hasta por testigos presenciales. Yo he tenido que rectificar versiones aparecidas en la Prensa; la última el 15 de abril de 1986 en carta al Director de “Epoca”.

Serrano Suñer, por citar un ejemplo, creía y cree que Rico Avello fue asesinado en los sótanos de la Modelo, olvidando que estuvo muy cerca de él toda la noche; esas largas horas en las que oiamos los disparos que acabaron con la vida de amigos y compañeros de la Galería de Políticos; las horas interminables en que nuestra vida dependía del capricho o del sadismo de unos criminales; los angustiosos momentos en los que presencié como enloquecía de terror el director gerente de la Editorial Reus, o como Sancho Dávila era liberado de una muerte segura por la intervención del Consul de Cuba, que lo consigue sacar de la Carcel.

Pues bien, en las matanzas de la Carcel Modelo hay cuatro aspectos diferentes, todos trágicos y criminales:

1º.- Tiroteos y ametrallamientos hacia las 19 horas del 22 de Agosto, desde las azoteas de algunas casas (calles de la Princesa, Romero Robledo y Benito Gutierrez) a los militares que se encontraban fuera de las celdas, en el patio exterior de la 1ª Galería.

Pudo ser una “matanza masiva” y no hubo mas muertos gracias a la serenidad y previsión de Capaz, Muñoz Grandes, etc. que buscaron enseguida “angulos muertos” consiguiendo, apretados en grupos desenfilarse de la caza del hombre. Sin embargo en los primeros momentos de confusión murieron,en el patio, Chacel, Espinosa y Fernandez Herín; y fueron heridos grave o levemente quince mas, algunos amigos míos, el capitán médico Jimenez Urtasun y el comandante de artillería Galbis.

En el patio de la Primera Galería se encontraban disfrutando del aire libre, esta vez nunca mejor llamado “paseo”, todos los militares detenidos en el Cuartel de la Montaña: batallón ciclista de Alcalá de Henares, Escuela de Tiro, Artillería de Getafe y Vicálvaro, Regimiento de Wad Ras, etc. etc. Es decir en el patio ametrallado estaban Fanjul, Capaz, Muñoz Grandes, Quintana, Rojo, Ortiz de Landázuri, Ramirez, Castillo Olivares, Tulio López Ruiz, Cañedo Argüelles, Esquivias, Bouthelier, etc. Entre estos generales, jefes y oficiales, casi todos los citados son condenados a muerte, en simulacros de juicios legales, en la postrimerías de Agosto y primera quincena de Septiembre.

2º.- Asesinatos en los sótanos de la Carcel, en la noche del 22 de Agosto.

Estos crímenes, con premeditación y alevosía, se cometieron entre las 21 – 22 horas. Los primeros mártires fueron Melquiades Alvarez, Martinez de Velasco, Alvarez Valdés, Ruiz de Alda, Albiñana, Fernando Primo de Rivera y el conde de Santa Engracia.

3º.- Sacados de las celdas en que habiamos sido encerrados en la madrugada del 23 de Agosto y asesinados en la pradera de San Isidro.

En las tapias de la Sacramental, a escasos metros de la Ermita del Santo Patrono, milicianos de CNT – FAI fusilaron y remataron,con el tiro de gracia, a Rico Avello y los generales Capaz y D. de Villegas.

4º.- Juzgados, con hipócrita y aparente legalidad, por Tribunales Populares y condenados a muerte (Agosto – Septiembre, 1936)

Salazar Alonso, Fanjul, Quintana, Ramírez, Cañedo Argüelles, Villen, López Ruiz, etc. etc.

Aproximadamente, fueron asesinados, ametrallados, fusilados y torturados en los patios, sótanos de la Carcel o en lugares del exterior 13 -15 reclusos políticos, militares y falangistas.

Milagrosa e inexplicablemente, sobrevivirán a estas salvajadas y crímenes incalificables Ramón Serrano Suñer, Agustín Muñoz Grandes y Raimundo Fernandez Cuesta.

Estos fueron, resumiendo, los trágicos sucesos de la Carcel Modelo. La Prensa extranjera e hispano-americana comentará, con evidente falta de información o sensacionalismo: “…un centenar de hombres prominentes ejecutados en la Prisión Modelo …”

Al conocer la noticia, Indalecio Prieto, abrumado dirá: “…así es como se pierde la guerra, la libertad y la democracia…”, porque el Gobierno de la República del Frente Popular que no quiso o no pudo evitar las matanzas lo presidía un intelectual universitario: el profesor Giral (19-7 a 5-9-1936) y los ministros de la Gobernación y de la Guerra eran Pozas y Castelló, prestigiosos militares con mando en plaza.

Ningún ministro de este Gobierno (Giner de los Rios, Barcia, Barnés, etc.) dimitió o insinuó que con las las razones del crimen y la violencia se llega a la vesanía e irracionalidad.

Lo cierto es que el 22 – 23 de Agosto de 1936 no había Gobierno, dominaban el caos y la anarquía y la situación todavía se agravará en el mes de Noviembre de 1936, cuando es presidente Largo Caballero y se producen las matanzas en Paracuellos del Jarama, donde serán asesinados los supervivientes ( de “Políticos y Galería 1ª) y otros detenidos en las carceles de Porlier y San Antón. Somos muy pocos los que lo podemos contar … si bien el que mas sabe de esto es Santiago Carrillo, prohombre de la transición democrática en la Monarquía Constitucional española.

El cadaver de Rico Avello, recogido en la mañana del 23 de Agosto por el camión de basura del Ayuntamiento, fue depositado en la calle de Santa Isabel, donde eran llevados todos los que se encontraban por los alrededores de la capital (Sacramental, Ciudad Universitaria, Dehesa de la Villa, Barajas, Fuencarral, etc. etc.).

En la Facultad de Medicina de San Carlos, se encontraba el profesor Auxiliar de Medicina Legal Doctor Blas Aznar, que como buen asturiano conocía a Rico Avello.

Blas Aznar, que intervino con el Prof. Piga en el asesinato de Calvo Sotelo, aclarando científica y doctrinalmente lo relativo a la muerte, es la persona que me proporcionó datos, hechos, vivencias, que nunca hubiera conocido y es él – al fin de la guerra – quien me entregó las fotografías que hizo del cadaver de mi padre en el Depósito de Santa Isabel y que yo incorporé a los expedientes de la Causa General.

Aznar, con el que me unió desde entonces una entrañable amistad, me dijo que el camión del Ayuntamiento recogió los cuerpos de Rico Avello, Capaz y Villegas en las tapias del cementerio de San Isidro (todavía hay una Cruz que recuerda esos y otros asesinatos) y me informó que el cadaver de mi padre había sido inhumado en el cementerio de la Almudena porque fue reclamado por un “Sereno del Comercio”, un asturiano anónimo que le dio entierro en modestisima caja de pino.