RECUERDOS DE FAMILIA

Manuel Rico Avello dimite de Alto Comisario el 30 de diciembre de 1935 pensando en la convocatoria de elecciones, pero también tiene que haber oído rumores en Marruecos del descontento del ejército. Su yerno, Gabriel Barceló Matutano, que era funcionario de la administración española al servicio de la Alta Comisaria, como ingeniero de caminos, recordaba que en Tetuán, en los meses previos al alzamiento, los militares españoles no ocultaban ya sus ideas, y se saludaban brazo en alto, comentando simultáneamente como estaba de alto el trigo en la meseta castellana. Con ese comentario, intentaban aparentar que disimulaban su saludo fascista, que era demostración de su claro descontento, y posiblemente también, de su previsible alzamiento militar.

El Alto Comisario de la Republica tampoco podía encontrase cómodo, con un ejército cuya oficialidad se expresase políticamente con tanta claridad. Él había sido el superior de Franco y conocía perfectamente la ideología de esa parte del ejército. De entre los distintos generales que habían tenido destino en Marruecos durante su estancia, únicamente el General Capaz se había identificado como un verdadero republicano. En la familia había sido también muy querido el Comandante De Benito.

Posiblemente Rico-Avello entendió que las elecciones eran la mejor oportunidad de enderezar la estabilidad del país. En la misma fecha de su cese como Alto Comisario, es nombrado Ministro de Hacienda en un nuevo gobierno centrista que deberá convocar elecciones. Se integra en ese gobierno esperando poder conseguir reducir las tensiones políticas existentes y renovar una situación pacifica en España.

No obstante, tanto el periodo electoral, como el resultado de las elecciones, resultan frustrantes para un político tolerante, negociador y centrista. Es previsible que esta etapa posterior a su destino en la Alta Comisaría, le generara un total desasosiego. El posterior voto de censura en el seno del nuevo Congreso contra el Presidente de la Republica, Don Niceto Alcalá Zamora, y su consecuente destitución, posiblemente le disuaden de la política activa. El Presidente cesado había sido, según algunos comentarios familiares, su mentor, desde el momento que Ortega y Gasset dejara su activad política. Posiblemente Don Niceto habría podido ver en Rico Avello valores políticos y republicanos, y confiase en él como un posible futuro Jefe de Gobierno centrista, conciliador, negociador y moderado, como en aquel momento pensase que necesitaba la República.

Dos días después de la destitución del Presidente de la Republica, Rico Avello presenta en la Mesa de las Cortes su separación de la minoría parlamentaria “Centro”, e informa de su intención de no formar parte de ningún partido, ni grupo político, rogando ser considerado en lo sucesivo como “diputado independiente”. Se siente completamente inhibido y se refugia en la abstención política, ante los estragos y la anarquía.

Comentaba mi padre que esa primavera, desde Pamplona, le solicitó el General Mola que le fuera a visitar. El General Mola había sucedido al general Franco al frente del ejército de la Republica en Marruecos, cuando él había sido Alto Comisario. Según parece, el General Mola, a pesar de sus evidentes diferencias políticas, había llegado a tener una interlocución fluida con Rico Avello. En ese momento Mola era el gobernador militar de Pamplona. En esa entrevista le comentó la necesidad que sentían algunos militares de enderezar la situación, proponiéndole ser el brazo político de un nuevo movimiento. Siempre dentro de la tradición familiar, le informó de que ese proyecto se planteaba como una actuación político-militar en el seno de la propia republica, con el fin de estabilizar la situación. Mola sabía perfectamente que Rico Avello era un republicano convencido, y aunque su proyecto pretendía como objetivo, la estabilidad de la republica, no dejaba de ser una injerencia en la política, de resultados inciertos. Por ello, y aunque, al parecer, le estaba ofreciendo ser el presidente de una nueva republica sostenida por un directorio militar, Manuel Rico Avello rehusó esa extraña invitación, ya que dentro de su ideario solo podían plantearse soluciones democráticas, como resultado de las urnas.

Pero, tras esta entrevista, es fácil suponer su preocupación y desasosiego, ya que había sido informado de algo incierto que podía ocurrir, y no podía evitar. Simultáneamente, el Frente Popular había iniciado un gobierno radical de enfrentamiento. La única solución posible, era intentar alejarse de la política y esperar.

Pudo percibir que, ante la intransigencia y el populismo del nuevo gobierno, había pasado el momento de que un republicano moderado e independiente, pudiera aportar ideas para el buen gobierno del país. Posiblemente llegó a ser consciente de que se avecinaba un claro y radical enfrentamiento, que dejaría a la mayoría de la sociedad española fuera de esa contienda no democrática.

En este escenario, plenamente desilusionado ante la brutal situación política de España, decidió concederse un plazo, mantener su escaño de diputado, pero reiniciando su actividad privada como abogado en ejercicio. Junto a la desilusión política, se encontraba con que la última campaña electoral le había supuesto un coste patrimonial no previsto, por lo que había tenido que solicitar un préstamo a una entidad bancaria, que tenia que devolver. Por supuesto, en todos los cargos políticos que había sido nombrado, había salido exigiendo de su sucesor un documento de arqueo de los fondos reservados que traspasaba, normalmente superiores a los recibidos, pero en cualquier caso, determinados y cuantificados. La escasa economía personal de Rico Avello en aquel momento confirmaba su honradez política.

Tampoco se planteaba una salida definitiva de la política, como pocos años antes había hecho Ortega y Gasset, pero ante aquel intolerante gobierno del Frente Popular, había perdido la esperanza de que un político moderado pudiera ser oído en sus propuestas. Posiblemente se planteaba simultanear su escaño, con su actividad profesional de abogado, en la medida que le fuese compatible. Pero, parecía evidente, que en el escenario en que se encontraba, con una Europa tensada entre el Fascismo y el Comunismo, y un gobierno radical del Frente Popular, ya había pasado el momento de aportar ideas y de tender puentes de conciliación. Posiblemente se advertía que se avecinaba un claro y radical enfrentamiento, dejando a la mayoría de la sociedad fuera de esa contienda no democrática.

Con recursos escasos, decidió retrasar su previsto viaje estival a Oviedo y Luarca. En esta situación, le sorprendió el alzamiento militar en Madrid, impidiéndole ya iniciar su pretendido viaje a Asturias. No podía pensar que su honesta actuación política, siendo un defensor de la República, le pudiera generar ningún riesgo futuro.

Pero, a pesar de disfrutar del estatuto de diputado electo, a pesar de su dedicación a la política y a la Republica, un mes después era detenido en Madrid, y posteriormente asesinado.

Gabriel Barceló Rico-Avello
Diciembre de 2010